Gregorio y Fernando Naranjo Barea

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Coro del Cabildo Catedralicio de Málaga que fue presidido por el grazalemeño don Gregorio Naranjo Barea durante el periodo 1896-1907.

 

Gregorio Naranjo Barea

1839-1907

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Hijo de don José Naranjo Rincón y Elena Barea Román, Gregorio Naranjo Barea nació un 28 de septiembre del año 1.839, en Grazalema. Allí estudió sus primeras letras hasta que a la edad de 13 años ingresó en el Seminario de Málaga.

En la capital del obispado completó su formación, dedicando dos años al conocimiento del latín y humanidades, tres al estudio de filosofía, siete a la teología y dos años más al derecho canónico, durante un periodo formativo que abarcó los años 1.852 a 1.866.

Gregorio debió de ser, lo que hoy llamamos un niño superdotado. Los documentos que de él se conservan en el archivo catedralicio dicen que:

  

“…durante el curso de sus estudios observó una conducta moral y literaria irreprensible, llenando cuantos ejercicios literarios públicos y privados se le encomendaban algunos con punto de 24, (…) mereciendo en todo la general aprobación y granjeándose el universal aprecio y estimación de sus Catedráticos y profesores”. (1)

 .

Tal fue la capacidad y aprovechamiento del grazalemeño que en 1.861, aún antes de alcanzar el grado de bachiller quiso:

 .

 “…el Excmo e Ilmo. Sr. Obispo aprovechar sus buenas dotes para la enseñanza, no obstante su corta edad, que en 1862 se le nombrase  profesor honorario de Sagrada Teología para sustituir las ausencias de los Catedráticos (…) haciéndose notar la facilidad con que explicaba los artículos mas profundos y difíciles de la Summa Teológica de Santo Tomás”. (2)

 .

En 1.863 se licencia en Teología por la Facultad de San Cecilio de Granada; ordenándose presbítero en diciembre de 1.863, y quedando como profesor en el Seminario de Málaga en el que ejercerá la enseñanza durante mas de cuarenta años.

De su actividad docente hemos podido rescatar su “Discurso sobre la Historia de la Teología en España”, cuya edición de  1878 hemos digitalizado e incorporado a la Biblioteca Virtual Ignacio López de Ayala y cuyo enlace os dejamos a continuación:

 

 https://www.dropbox.com/s/ngw0q5vea9sq0yc/TEOLOGIA%20ESPA%C3%91OLA.-.-.-.pdf?dl=0

TEOLOGIA ESPAÑOLA.-.-.-

 

En 1.866 se le nombró cura ecónomo de la desaparecida parroquia de la Merced de Málaga y Catedrático de “Lugares Teológicos”; ostentando años más tarde la cátedra de “Teología Dogmática”.

Don Gregorio fue un sacerdote que supo compatibilizar su dedicación al estudio y la enseñanza con una intensa actividad social y pastoral. Fue reconocida su proverbial atención a los enfermos y al socorro y alivio de los pobres, fomentando la creación en Málaga de las “Escuelas Dominicales” y de las “Conferencias de San Vicente de Paúl” emtre otras obras con las que pretendía implicar a los laicos en el compromiso con los más necesitados a través de una intensa actividad social que sirviese para reintegrarlos en la sociedad restableciendo una dignidad humana muchas veces borrada por la pobreza.

 .

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Portada gótico de la Parroquia del Sagrario de Málaga

.

En 1.869 se le nombró cura ecónomo de la Parroquia del Sagrario y Examinador Sinodal. Durante su paso por la Parroquia del Sagrario, llamaba la atención que no obstante ser el termino parroquial tan extenso que llegaba hasta la Cala del Moral, a unos 10 kilómetros aproximadamente, en ninguna parte se notó la falta del párroco, quien en mas de una cuaresma predicó en las iglesias del Sagrario, el Palo y la Cala, como si estuviesen juntas. (3)

De su reconocida función como predicador hemos rescatado igualmente su “Oración fúnebre que en las solemnes honras celebradas en honor del Papa Pio IX, en la Iglesia del Señor San Agustín de la Ciudad de Málaga el día 8 de marzo de 1878, trigésimo de su fallecimiento dijo el Sr, Licenciado don Gregorio Naranjo”; que también  hemos digitalizado y subido a la Biblioteca.

 

https://www.dropbox.com/s/3a6ppty6oh32i5a/Oraci%C3%B3n%20Funebre%20Pio%20IX.pdf?dl=0

 

oracion funebre

En 1.873 se le nombró  “Canónigo Maestre Escuela” y más tarde Deán del Cabildo Catedralicio de Málaga, siendo designado por el Obispo don Juan Muñoz Herrera en 1.896 como Provisor Vicario General del Obispado, lo que le permitió favorecer el traslado  a la la importante Parroquia de San Juan Bautista de Málaga de su hermano Francisco.

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Francisco Naranjo Barea, nació en 1849, y al igual que Gregorio estudió en el Seminario de San Sebastián de Málaga. Tras su ordenación sacerdotal, retornó a Grazalema en 1.873, como Sacristán de la Parroquia de la Encarnación; hasta 1.878 en el que es nombrado Teniente Cura y finalmente en 1.890, Párroco y Arcipreste de Grazalema. (4)

El ejercicio del ministerio de don Fernando no fue nada fácil. Su inicio coincidió con los años más convulsos de la historia de Grazalema, marcados por el hundimiento de su economía tradicional y por la proletarización de su población, que azotada por la miseria, y explotada como mano de obra jornalera en los campos de Jerez, recepcionó con vehemencia las ideas del primer anarquismo internacionalista.

La dura represión del anarquismo en la década de 1880, tuvo a Grazalema por protagonista principal; generando numerosos incidentes y problemas de orden público que afectaron directamente a don Francisco, que a efectos prácticos ejercía como párroco, dada la avanzada edad del titular de la parroquia don Rafael Chacón que durante estos años había limitado su actividad a decir misa durante los Domingos, por lo achacoso de su salud  y la ausencia del otro Teniente Cura de Grazalema que residía en Benamahoma.

Es cierto que la Iglesia no tuvo participación en la represión de “La mano negra” e incluso la censuró. El propio grazalemeño Mateos Gago llegará a afirmar:

.

“…Nuestros pobres están fuera del Evangelio; pero no lo están menos nuestros ricos. He ahí La mano negra, o sea el desquiciamiento de esta sociedad que se derrumba, corrompida hasta los huesos. ¿Creen los gobiernos que los tribunales, que la infatigable Guardia civil, que la fuerza bruta pueden encajar en su sitio esos huesos tan descoyuntados?  Pues, cuando llegue el desengaño, si no ha llegado ya comprenderán todas las actuales y antiguas torpezas.”

.

Sin embargo, y aunque don Francisco intentó paliar la dificil situación de las familias de los  represaliados, la oposición de la Iglesia a la descristianización de las clases populares por las ideas socialistas y el carácter anticlerical y antiteísta del primer anarquismo, generó numerosos problemas y enfrentamientos, fundamentalmente en torno a la discusión sobre el carácter civil o religioso de bodas y entierros. Conflictos que en bastantes ocasiones fueron alentados y aderezados por los antiguos liberales y por los primeros masones grazalemeños integrados en la logia  “Luz de la Sierra”, cuya fundación y funcionamiento en Grazalema como sufragánea de la rondeña, se encuentra  constatada durante el último tercio del siglo XIX. (5)

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De algunos de estos incidentes se hicieron eco algunas publicaciones periodísticas, acusándole falsamente de cobrar los emolumentos correspondientes a todos los oficios previstos para la Parroquia de Grazalema (6); o atribuyéndole todo tipo de excesos. A estas difamaciones y calumnias, se consagró de una forma inmisericorde “El Motín. Semanario satírico, republicano y anticlerical” que no dudaba en manipular y publicar todo hecho con el que pudiese zaherir de una forma zafia y virulenta al clero.

A título de ejemplo transcribimos la noticia publicada en el ejemplar de fecha 29 de noviembre de 1.883:

 .

¿Por qué has prohibido a los fieles, de Grazalema, que se sienten en los bancos que hay en la iglesia? No sabéis los sotanas por dónde os andáis. En vez de facilitar la entrada a los pocos que por moda, costumbre o temor al qué dirán van a la iglesia todavía, les ponéis dificultades y trabas. Tontos, más que tontos, así no se hace parroquia. Y vamos a otra cosa. ¿Es cierto que no quisiste asistir al entierro de un soldado porque no te dieron 500 reales que pedias, y que el capitán del cuerpo lo arregló de modo que sólo costó treinta? Esto confirma lo que antes te digo. Hay qué transigir un poco en estos tiempos de libertad relativa y libre examen; de no hacerlo así, van a disminuir mucho los ingresos en las árcas eclesiales. Y sería triste cosa ver a los sobrinos de las amas de los curas descalcitos y sin gorra por esas calles de Dios. Más cálculo sotanas mío,  más cálculo”.

 

O la publicada el 6 de febrero de 1.890 en el mismo periódico:

 .

“Iba un clerizonte de Grazalema a dar la puntilla a un moribundo, y viendo que un individuo que estaba dentro de su casa no se descubría, pretendió con muy malos modos que lo hiciese. —En mi casa hago lo que me da la gana—contestó el aludido—y si no se larga usted pronto, me parece que voy a ofender a Dios gravemente, arrimándole una paliza a un representante suyo. Ante semejante indirecta el pater tomó el olivo; pero al día siguiente presentó en el juzgado una querella contra el rebelde feligrés. El juez le dijo que no se le podía procesar, por cuanto que estaba tranquilo en su casa cuando ocurrió el incidente y el cura entró a provocarle. Tal berrinche pescó entonces el sotana, que en su indignación llegó hasta maltratar al juez; el cual, después de repeler la agresión, lo empapeló enviándole a la cárcel por desacato a la autoridad. Contra ira, cárcel y costas de un proceso. Así, así. Lo sensible es que no haya muchos jueces como ese, enérgicos y fieles cumplidores de su deber. No cometerían los presbíteros tanta animalada”.

.

Estas injustas acusaciones y las tensiones existentes en Grazalema, nos permiten comprender como su hermano Gregorio tan pronto fue nombrado para el gobierno de la Diócesis,  decidiese poner fin a las dificultades y sinsabores padecidos por don Francisco; trasladándole a la Parroquia de San Juan Bautista de Málaga una de las más importantes y tranquilas del Obispado, en donde  ejercerá su ministerio hasta el 6 de enero de 1.904, fecha de su fallecimiento tal y como noticia el Boletín Oficial de la Diócesis de Málaga:

 .

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Torre. puerta de la Iglesia de San Juan Bautista de Málaga

 

“D, Fernando Naranjo Barea, Cura párroco de San Juan de Málaga falleció el día 6 del presente mes. Hace más de un año que se vio obligado a sufrir una dolorosa operación quirúrgica en Madrid y aunque merced a ello su vida se ha prolongado algunos meses, la terrible enfermedad (cáncer en el estómago) le ha hecho sucumbir. La ciudad de Málaga ha visto con gran pena la muerte de este benemérito sacerdote. Su actividad, su celo por la iglesia y por el culto en ella, su don de gentes le hicieron ser estimado por todos y respetado hasta por los menos adictos a la Religión. Su entierro fue una demostración de la simpatía que gozaba en la ciudad”. (6)

 

firma fernando

 

 

Tres años más tarde, el 15 de abril de 1.907, (7) fallecerá  su hermano Gregorio,  cuya personalidad quedó fielmente reflejada en la necrológica que  se publicó en el Boletín de la diócesis:

 ,

“¿ Quién no conocía a don Gregorio?.

 

Bien podía pasar inadvertido el nombre del sabio profesor, del caritativo párroco, del celoso predicador, del devotísimo prebendado de la Catedral, del ferviente adorador del Santísimo Sacramento, del indispensable factor en toda empresa que significara fomento de la piedad ó aumento del culto, del consejero discreto, del amigo fidelísimo e incansable; pero todo eso junto tenía que destacarse como antorcha sobre el candelabro, y todo ello y mucho mas significaba para los malagueños Don Gregorio.

Pocos sacerdotes quedan ya de su generación y los que después de la suya se han formado todos pasaron por sus manos, pues durante un periodo de cerca de cuarenta años enseñó Sagrada Teología en nuestra Escuela Episcopal; no olvidarán los que fueron sus alumnos, ni lo profundo de sus sabias lecciones, ni lo sencillo de su trato, ni aquel amor con el que desentrañaba las enseñanzas del Ángel Maestro al explicar los Tratados de Gracia y Encarnación, ni el ardor escolástico con el que defendía las doctrinas tomistas en las cuestiones de la Ciencia divina, de la Predestinación para la Gloria, y de la intrínseca eficacia de la Gracia Divina; pasar por la clase de don Gregorio y no profesar las opiniones de la Escuela Dominicana era algo así como renegar de las paternas tradiciones y ya que no por otro motivo, por no disgustar al Maestro, que siempre tuvo deseo de complacer a sus alumnos, estos fueron siempre tomista en su gran mayoría.

 

Mas, con valor tanto para los que visten la sotana, no valía menos para los seglares. La asidua constancia y celo discretísimo , con que se dedicó a los ministerios sacerdotales, llevaron a muchos a buscar en el dirección para su conciencia; el prestigio sólidamente asentado de sus virtudes hizo que su opinión fuera por todos escuchada con respeto; y la seguridad de que su corazón, noble y sencillo como el de un niño, nunca fue capaz de rendirse sino al dictamen de la razón hizo que cuantas veces fuera necesario encontrar un hombre integro para desempeñar misiones de confianza el primer nombre que acudiera a la memoria fuera el de don Gregorio.

 

No es de extrañar que con estos antecedentes no haya en Málaga casa religiosa, en donde no se llore su muerte como se llora la de un padre; ni lo es tampoco que al ver pasar el entierro de su cadáver, dijera alguien que la fúnebre procesión era la viva oración fúnebre del finado; niños de San Bartolomé y Hermanas de la Caridad que atestiguaban, al acudir espontáneamente, sin ser llamados los trabajos con los que evangelizó a los pobres; todo el clero de la Capital, que el había formado con su doctrina y con sus ejemplos;  un concurso innumerable formado por personas de todas las condiciones sociales, y presidido por las primeras Autoridades; la modestia de aquel ataúd sobre el cual resumían la historia del finado una beca de Colegial, una estola de Sacerdote y un bonete de Canónigo; y el aspecto triste de todos los que presenciaban el paso de la severa comitiva, estaban diciendo que el muerto había pasado por la tierra haciéndose amar de todos, trabajando siempre en pos de la gloria de Dios y el provecho del prójimo y sin cuidar de otra recompensa para si mismo que la satisfacción del deber cumplido y la esperanza del premio eterno que Dios otorga a quien bien le sirve”.  

 

Diego Martínez Salas

 

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 NOTAS.-

(1) Archivo de la Catedral de Málaga. Legajo 18.4.

(2)l Siglo Futuro. Edición de 16 de marzo de 1.883.

(3) Eduardo Enrique del Arbol. Problemática que plantea la multiplicidad de logias en Andalucía Occidental (Provincia de Cádiz).

(4) Boletin Diócesis de Málaga. Año 1904.

(5) Registro Civil de Málaga. Tomo 109. Folio 55. Sección 3ª.

(6) Boletin Diócesis de Málaga. Año 1909.

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Publicado el marzo 18, 2015 en Uncategorized y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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