El Secuestro de Francisco Jarillo por el maquis en 1.947

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Francisco Jarillo Benítez

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A don Francisco Menacho Fernández Menacho por su colaboración en la redacción de esta y otras entradas y por su cariño y curiosidad por todo lo que se refiera a Grazalema.

Tras la finalización de la Guerra Civil española, numerosos ex combatientes del ejército republicano, principalmente comunistas y anarquistas, se echaron al monte con la intención de reiniciar la lucha una vez que se produjera la esperada invasión de España por los aliados en el  marco de la IIª Guerra Mundial.

En Andalucía, la actividad de los maquis, se centró en dos focos independientes: la zona montañosa de la Sierras de Ronda y Grazalema, por un lado y la zona de las sierras que dividen las provincias de Málaga y Granada por otro.

En la provincia de Cádiz, operaron varias partidas, la más importante  de ellas y en la que nos vamos a centrar era la comandada por Bernabé López Calle.

Bernabé López Calle, nació en Montejaque el 30 de mayo de 1.899. Durante la guerra de Marruecos ingresó en el ejército donde alcanzó el grado de sargento. Finalizada la campaña se incorporó a la Guardia Civil, sorprendiéndole el inicio de la guerra en el puesto de Antequera. Allí se afilió a la C.N.T  asignándosele la jefatura de la columna anarquista de José López Calle, germen de la 61 Brigada Mixta de la 42 División, y en la cual era comisario político su hermano Pedro, que había sido alcalde republicano de Montejaque y que encabezó esa misma columna durante los primeros días de la guerra civil tomando varias poblaciones serranas entre ellas Grazalema.

Finalizada la guerra fue condenado a muerte, pena que le fue conmutada por la de treinta años de presidio. En 1.944 fue puesto en libertad condicional, con residencia obligada en Montejaque; donde ante la perspectiva de un nuevo arresto por una causa abierta por un asesinato cometido durante la guerra en el que se encontraba implicado, y del que finalmente fue absuelto en rebeldía, prefirió echarse al monte en compañía de su hijo Miguel, (el rubio) creando una partida guerrillera con otros huidos.

La necesidad de organizar de algún modo  las diversas partidas guerrilleras que existían en la provincia, le llevó a convocar y constituir entre ellas la Junta Nacional de Guerrilleros Antifascista del Sector Sur, de la que se le nombró Comandante (Comandante Abril), y que será sustituida en 1.949 tras su disolución por la Agrupación de Guerrilleros Fermín Galán.

En el seno de esa Junta Nacional se le asignó como zona de actuación la franja que va desde Ronda hasta Arcos de la Frontera por una parte, y Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules por otra.

En junio de 1946 los progresos de la Guardia Civil en la lucha contra el maquis, hizo que se abandonaran las actividades de los maquis en Ronda, Montejaque y Benaoján, viéndose obligado a internarse en la provincia de Cádiz tomando la Sierra de Grazalema como base de sus operaciones, donde su actividad se centró en la práctica de secuestros y algunos robos.

 

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Bernabé López Calle en una fotografia tomada durante la guerra civil

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En Grazalema sabemos que intentaron realizar varios secuestros como el de Rodrigo Vázquez,  quien tuvo la suerte de escapar de la partida picando espuelas a su caballo, tras habérsele dado el alto, encerrándose desde entonces en su casa de Grazalema y dejando las tareas del campo en manos de su hijo Sebastián, hasta el punto que era extrañísimo que saliera de su domicilio para alguna gestión.

Tras este intento se plantearon el secuestro del hacendado Gabriel Mateo, con el que toparon cuando se encontraba recogiendo tagarninas. Preguntado por Bernabé López Calle si conocía y sabía por dónde andaba Gabriel Mateo, le contestó éste que Gabriel era un anciano que prácticamente no salía de su casa, tras lo cual  siguió con parsimonia recogiendo tagarninas hasta que alejados de su vista y terminada su tarea se dirigió a su casa de la Calle Arcos para al igual que Rodrigo Vázquez no volver a salir más de ella.

Mas éxito tuvieron en la siguiente ocasión. Alrededor de la festividad de los fieles difuntos, la partida de Bernabé López Calle se presentó en la finca  “La Sepultura”, que se encuentra en el curso del Guadalete, donde tomaron como rehén al hijo de su propietario José González. Dado que el pequeño que tenía solo tres años, no paraba de llorar, quedó con el niño uno de los trabajadores del cortijo, mientras que un aperador llevó a Grazalema una nota en la que se pedía al padre cincuenta mil duros como rescate. A los tres días,  pudo reunir veinte mil duros que llevaron al punto de reunión fijado, ofreciendo el padre a completar el rescate con 25.000 pesetas más cuando pudiera disponer de ellas. La partida quedó conforme con el ofrecimiento, quedando citados en el mes de mayo en el mismo lugar para verificar el pago, lo que se realizó oportunamente.

En fecha y lugar cercanos al anterior rapto, secuestraron a Paco “el de la Parra”. Tras redactar éste la nota para el rescate que se pedía a su familia, quedó al cuidado de uno de los miembros de la partida, a quien arrebató el mosquete en un descuido,  tras lo cual desmontó el cerrojo del fusil arrojándolo fuera del alcance de su captor y comenzando a correr por el monte. Los veinte años del secuestrado y el conocimiento del terreno le permitieron poner tierra de por medio, en distancia suficiente como para que no fuese alcanzado por los disparos que le comenzaron a dirigir los miembros de la partida cuando pudieron reaccionar ante la fuga.

El mas conocido de todos los secuestros verificados en Grazalema fue el del ganadero Francisco Jarillo Benítez. Este rapto se encuentra magistralmente descrito por Manuel Pérez Regordán en su obra “Los Maquis en la provincia de Cádiz” (1989), y que vamos a reproducir literalmente anotando en negrita algunos comentarios o puntualizaciones a lo escrito por su autor.

“Serían las ocho de la tarde del día 15 de junio de 1947, cuando el colono de la Sierra del Pinar, Francisco Jarillo Benítez se dirigía desde la finca hasta su domicilio en Grazalema. Lo hacía montado en un caballo español, castaño oscuro, que seguía a su sobrino Fernando García Jarillo, joven de veintiséis años que le acompañaba constantemente en las faenas agrícolas. (Aquí el autor asigna erróneamente a Francisco Jarillo la condición de  agricultor cuando era un reputado ganadero)

Al pasar por el lugar conocido como “Majada de la Viña del Moro”, a las mismas puertas de Grazalema, (La Viña del Moro se encuentra en pleno pinsapar bastante alejado de Grazalema) cinco individuos le dieron el alto haciendo que Jarillo se detuviese:

-¡Avise a su sobrino que nos tiene que traer dinero!

Jarillo dio un fuerte silbido y el joven volvió la cara, acudiendo a la llamada del tío. Los guerrilleros le hicieron mantenerse a una prudente distancia mientras trataban la cantidad a la que tenía que ascender el rescate.

 

VILA DEL MORO

Foto Manuel Limón

 

-No le soltaremos sin la entrega de ochenta mil duros.

-Eso es imposible; yo no puedo disponer de esa cantidad.

-Tendrá al menos quien se la preste.

-Yo no pido favores a nadie, sabiendo que después yo no le voy a poder corresponder. Solo tengo treinta mil duros en Ronda.

– ¡Y con otros treinta mil que pida prestados cerramos el trato!- contestó Bernabé López Calle.

-Y ¿A quién se los pido? Si en Grazalema no hay bancos ¿Quién va a disponer de esa cantidad?

-Tendrá Vd. que subir el precio si quiere salvar la vida.

-Pero si es que realmente no puedo.

Intervino entonces Juan Luís Huercano “el capitán” que dijo:

-Parece imposible tener más dinero; dejémoslo en cincuenta mil duros.

-Con unos ahorros que tengo y lo que me pueda prestar mi hermano Antonio podré llegar, como máximo a cuarenta y dos mil duros, contestó pensativo el secuestrado.

-Dele  usted una nota a su sobrino y que se lleve el caballo.

-Fernando cogió el caballo de las riendas y se dirigió cuenta abajo, a Grazalema, donde buscó a su tío Antonio, hermano del secuestrado y le entregó la misiva.

Mientras tanto Jarillo era trasladado a la Sierra de la Jauleta, en el término de Benaocaz, durmiendo aquella noche en una cueva, vigilado por uno de los secuestradores.

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Foto: Manuel Limón. La viña del moro.

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Era el secuestrado un hombre alto y fuerte que se permitía hablar duro a los guerrilleros, tachándoles de cobardes y calificándoles de “muñecos” con los que jugaría a placer sin la presencia de las armas. Su conversación motivó que le descalzaran para que no pudiese escapar.

-¿Qué tiempo lleváis planeando el secuestro?

-Pues le puedo asegurar que se nos ha ocurrido últimamente, porque pretendíamos hacerlo con uno de sus hijos cuando jugaban a la entrada del pueblo, pero como eran tanto los niños que le acompañaban no nos atrevimos.

A la mañana siguiente uno de los secuestradores dijo a Jarillo:

-Tiene usted mucha barba. ¿Quiere que le afeite?

-Como usted quiera.

El guerrillero preparó el jabón, y procedió a la faena prometida. Con la navaja en la mano, preguntó en broma al prisionero:

-¿Es verdad que si ahora le pidiéramos cuarenta mil duros más nos los daría inmediatamente?

-Si los tuviera ¿Por qué no?

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PLAZA DE LOS MAJALES MARCANDO BECERROS Fco menacho fernandez menacho

Francisco Jarillo (de espaldas y con sombrero de caña) marcando una res de su ganadería en los Majales.

 

Al propio tiempo, su sobrino Fernando se había puesto en contacto con Antonio Jarillo Benítez, que buscó el importe del rescate entre varios familiares y un banco de Ronda, llegando a reunir las doscientas mil pesetas prometidas.

En la mañana del 17 de junio, Fernando se dirigía al lugar del secuestro con el dinero en un zurrón de cabrero. Le salió al encuentro uno de los Núñez de Ubrique, que era de pequeña estatura y después otro guerrillero corpulento que tenía una verruga en la cara.

¿Traes el dinero?

Aquí viene, contestó el muchacho señalando el zurrón.

Los tres se adentraron en la sierra y llegaron al lugar donde se encontraba Jarillo. Uno de los guerrilleros dirigiéndose a Fernando le encargó.

Llégate a la casa y te traes algo para comer, porque hasta la puesta de sol no estaréis en libertad.

El joven se dirigió al caserío de la finca, y llegó después con tres quesos de oveja, que tanta fama tienen en Grazalema, y tres teleras de pan. Al anochecer hicieron café y comieron de lo que había, dándose por terminado el secuestro.

-Podéis marcharos, y quede usted en la seguridad, señor Jarillo, de que nadie le molestará en adelante.

-¿Y mis zapatos?

– A nosotros nos hacen más falta que a usted.

-Cómprese unos nuevos en el pueblo.

Ya entrada la noche, Jarillo llegaba a las primeras casas de Grazalema”.

Intervinieron en el secuestro Bernabé López Calle, “Comandante Abril”, Juan Ruiz Huercano “Capitán” también conocido como “Eusebio”, el Cristóbal Ordóñez López,  “aniversario”, Juan Núñez Pérez “Luís” y Antonio Núñez Pérez “Bartolo”.

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Foto: Manuel Limón. Sierra de las Jauletas, lugar donde se retuvo a Francisco Jarllo

 

Meses mas tarde Francisco Jarillo tuvo la oportunidad de encontrarse nuevamente con sus secuestradores en plena Feria de Ronda a la que acudió a vender su ganado.

Aunque el año 1.947 marcó el cenit de la actividad del maquis en la provincia, lo cierto es que el movimiento se encontraba herido de muerte.

La conflagración mundial había finalizado en 1.945, dejando paso a la guerra fría en la que quedó claro que el régimen de Franco no sería atacado por las naciones aliadas. Este cambio de actitud,  hizo perder al maquis su justificación fundamental,  quedando reducida su actividad a la perpetración de robos y  secuestros para su propia subsistencia.

Al declive del maquis contribuyó una mayor eficacia de la Guardia Civil con las llamadas contraguerrillas (Guardias Civiles disfrazados que se hacían pasar por maquis y desarticularon el apoyo que tenían entre sectores de la población),  con la aplicación en no pocos casos de la ley de fugas y la retirada del apoyo que le brindaba el partido comunista que cambió su actividad a los centros urbanos e incluso  ordenó en algunas zonas de España el asesinato de algunos de los guerrilleros de su partido que se negaron a abandonar la lucha.

A comienzos de 1.950 se puede dar por desaparecido el maquis, un fenómeno genuinamente español, al que curiosamente se le asignó a posteriori un nombre francés. En su momento se les denominaba los “huidos”, o “los del monte”,  aunque ellos preferían el uso del término patriotas.

Dejando de lado posturas maniqueistas, lo cierto es que a la altura del mismo año del secuestro de Jarillo, el maquis había degenerado en un movimiento complejo en el que convivían junto a idealistas antifascistas como Bernabé López Calle, “Comandante Abril” y  Juan Ruiz Huercano “Capitán”, un buen número de delincuentes comunes sin una clara adscripción ideológica y algunos psicópatas violentos y desadaptados producto de la guerra civil que no dudaron en delatar y asesinar a sus propios compañeros al objeto de llegar a acuerdos de favor con la Guardia Civil.

En cuanto al destino de los guerrilleros mencionados en este artículo, el ubriqueño Juan Núñez Pérez “Luís”, fue asesinado por su compañero Aureliano Sánchez Naranjo el 22 de octubre de 1.949.  Dos meses más tarde el 30 de diciembre de 1949, Francisco Fernández Cornejo “Largo Mayo”, delató a sus propios compañeros conduciendo a la Guardia Civil al campamento de la partida en las cercanías de Medina Sidonia, muriendo en el enfrentamiento subsiguiente tanto Bernabé López Calle como Juan Ruiz Huercano “Capitán”.

Cristóbal Ordóñez López, “aniversario”,  murió en otro enfrentamiento con la benemérita, cuando intentaba escapar rumbo a Tanger el 29 de mayo de 1.950. Miguel López, “el rubio” hijo de Bernabé López Calle fue asesinado el 17 de noviembre de ese mismo año en Zahara de la Sierra de un disparo en la cabeza por el compañero de partida Manuel Palma Mesa, “el Bigotes” antes de entregarse a la Guardia Civil. En cuanto al último de los participantes en el rapto, Antonio Núñez Pérez “Bartolo”, fue detenido en Sevilla el 16 de julio de 1950 y llevado ante un consejo de guerra en el que fue condenado a muerte y ejecutado el 28 de febrero 1952.

 

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Foto: Manuel Limón. Cueva o Tunel del Horzagal en la Sierra de las Jauletas ( donde probablemente permanecieron los secuestradores esperando el rescate. Desde allí se controlaba perfectamente como puede apreciarse la carretera y los caminos que conducían desde el Puerto del Boyar a Benamahoma y Benaocaz. 

 

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Foto. Leandro Cabello Izquierdo. Cueva Alta donde otros entre ellos Pedro Sánchez  sitúan quizás con mayor razón el lugar de retención del secuestrado. Antonio Jesús Bocanegra Rebollo sitúa esta cueva en el Horzagal sobre la la verea de la Breña del Boyar hacia el Salto del Cabrero.

Diego Martínez Salas

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Publicado el junio 28, 2015 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Precioso y documentado trabajo. Comentaros un par de cosas.
    1. Parece que en las fotos habéis equivocado a José Manuel Amarillo Vargas con Manuel Limón, del blog Rutas y Fotos.
    2. La fotografía final realmente no es una cueva sino a modo de un túnel (por lo tanto con dos aberturas) conocida como Puerta del Horgazal o Túnel del Jauletas que como bien indicáis está por la zona de Jauletas/Coargazal. Un buen conocedor de la zona, Antonio el del Boyar, en su momento me señaló una cueva situada por encima del camino que va del Boyar al Salto del Cabrero (algunos la han nombrado como cueva Alta) como la cueva del secuestro. Lógicamente no puedo asegurar nada, lo dejo ahí como otra posibilidad.
    Un saludo. Leo con entusiamos vuestras entradas. Pedro Sánchez (Senderismo Tercer Tiempo)

    • Gracias por la corrección que subo al blog. En cuanto al tema de la cueva es mas probable que sea la que tu dices, por lo que incorporo dicha posibilidad al pie de foto del atículo. Por cierto sabes donde podía encontrar una foto de la cueva alta. Por último para buen blog el vuestro. Gracias y un saludo.

  2. María del Mar Jarillo

    Me ha encantado. Es increíble.
    Soy la bisnieta de Fco. Jarillo.
    Nieta de su hijo Francisco Jarillo.
    Me ha emocionado muchísimo.
    Enhorabuena!!

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