Los orígenes de la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Grazalema y Nuestra Señora de los Dolores

Niño Jesús Perdido o del Dulce Nombre de Grazalema, atribuido a Luisa Roldán “La Roldana”

 

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La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores hunde sus raíces en la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús fundada en Grazalema durante el S.XVII, y que ya figuraba como tributaria en el Impuesto del Real Subsidio correspondiente al año 1.634. (1)

La devoción a la advocación del Dulce Nombre de Jesús, tiene su origen en el Concilio de Lyon de 1274, en el que se declaró que:

 

 “Siempre que se pronuncie el glorioso nombre de Cristo se doblen las rodillas o se haga una inclinación de cabeza.”

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Este gesto que aún se mantiene en la liturgia, recogía las siguientes palabras de S. Pablo: 

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“Por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre, que está sobre todo nombre, para que, ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen en los cielos, en la tierra y entre los muertos.” (Fil 2; 9-10)

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A partir de este concilio se le concedió a los Dominicos la misión de promover esta devoción con la finalidad de desagraviar al Señor por las blasfemias, sacrilegios, profanaciones e irreverencias. Con este fin fueron creando hermandades bajo dicha advocación durante el siglo XVII, en todos los conventos que abrieron en la Diócesis malagueña (Málaga, Archidona, Antequera, y Ronda) y en las parroquias más importantes de su territorio y que eran frecuentemente visitadas por las misiones dominicas, especialmente durante el largo mandato del obispo dominico Fray Alonso de Santo Tomás, que incluso visitó en dos ocasiones Grazalema; lo que indudablemente debió de contribuir a consolidar esta devoción y otras propias  de la orden de predicadores, como la del Santo Rosario (2)

Las cofradías del Dulce Nombre de Jesús celebraban sus cultos básicamente en dos momentos del año. El primero era la Navidad con la celebración del nacimiento de Jesús. El segundo ciclo festivo se centraba durante las solemnidades de Semana Santa. Esta dualidad festiva hizo que dichas hermandades sumaran a la tradicional talla del Niño Jesús, típica de estas corporaciones, una talla de Cristo con la cruz a cuestas para ser procesionada durante la noche del Jueves Santo con el título de Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

En aquellos lugares donde hubo desde antiguo dos imágenes o cofradías específicas, una navideña y otra pasionista, lo normal fue que tendiesen en el siglo XVIII a fusionarse entre sí y a incorporar la devoción a los Dolores de la Virgen.

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Inagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno destruida en 1.936

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Este es el caso de Grazalema, en el que junto a la imagen del Nazareno existió, una talla conocida del “Niño Perdido” de una altura aproximada de un metro veinte centímetros, y que se ha venido atribuyendo “La Roldana”; (3) por presentar algunos de los rasgos propios de la madurez artística de esta importante escultora, tales como expresividad del rostro, la gracia en la postura fuera de todo hieratismo, la boca pequeña en forma de triángulo, el arqueo de las cejas, o las pequeñas bolsas bajo los parpados, etc., Caracteres que hacen de esta imagen, lamentablemente destruida en 1936, una escultura de una extraordinaria calidad.

En muchas poblaciones, como en  Grazalema, tras la salida de las imágenes nazarenas el Jueves Santo, salían el Domingo de Resurrección las del niño Jesús Perdido, conmemorando el Pasaje Evangélico del Niño Perdido en el templo.

Estas imágenes estaban igualmente vinculadas a imágenes de Ntra. Sra. de la Soledad o de los Dolores. La función del Domingo de Resurrección consistía en procesionar la talla del Niño en un trayecto totalmente arbitrario que simulase la pérdida del pequeño. Acto seguido salía la talla de la Virgen, con recorrido igualmente arbitrario que semejasen la búsqueda del niño, hasta que en un momento dado, el niño era encontrado.

Esta devoción pascual del Niño Perdido, la encontramos en Grazalema tanto asociada a la Hermandad de Jesús Nazareno que procesionaba la imagen el Domingo de Resurrección como a la Hermandad de la Soledad de la ermita del Calvario, que veneraba igualmente una imagen del Santo Niño que era sacada al atrio para la veneración de los fieles durante dicho día.

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En cuanto a la antigua imagen de Jesús Nazareno representaba el pasaje del Evangelio en el que se narra cómo los soldados, obligan a un tal Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara la cruz de Jesús. (San Mateo 27-31, San Lucas 23 y San Marcos 15-21.)

La imagen seguía los postulados estéticos de los nazarenos de la Escuela granadina del Siglo XVII: cabeza muy inclinada sobre el pecho, y cara fina de barba apuntada y partida en el centro, expresión de serena resignación ante el dolor, peluca y pestañas de pelo natural sujetas por corona de espinas y decidida actitud itinerante. El naturalismo de la efigie era tal que quedaba acentuado por la violenta encarnadura que reflejaba la severidad de los golpes recibidos, especialmente en el pómulo izquierdo.

La fotografía conservada nos muestra como la imagen luce una soberbia túnica dieciochesca bordada en oro, sobre unas sencillas andas procesionales flanqueadas por dos candeleros y dos ángeles que según el inventario que se conserva en la Catedral de Málaga, portaban atributos de la pasión; andas que siguiendo la costumbre de la época le servían al nazareno de peana en su altar.

Este altar era de madera dorado y pintado y con una hornacina con su cristal. La imagen poseía la túnica bordada que aparece en la fotografía y:

 

 “… otra inferior para el camarín, dos camisas y dos enaguas de hilo, tres cíngulos de oro, una corona de espinas y tres potencias de plata sobredorada, una cruz grande de madera color caoba y otra pequeña para el camarín, una imagen del Cirinéo y cuatro angelitos con sus repisas y atributos de la pasión en plata y un estandarte morado de nuestro padre Jesús bordado en seda de colores”. (4)

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La capilla que aún conserva las yeserías de su bóveda  y que era adornada durante el mes de noviembre y la Semana Santa con un completo juego de colgaduras de color negro, es el resultado de una completa remodelación, tras la destrucción de esta zona de la Iglesia durante la guerra de la Independencia.

La capilla colgaba en uno de sus testeros, un cuadro gigantesco de la Virgen del Carmen con las Ánimas Benditas del Purgatorio, titular de la Hermandad del mismo nombre, censada igualmente en 1634, y que probablemente era la corporación más importante de Grazalema.

A finales del S. XVIII, la hermandad debió de fusionarse con la Hermandad de la Virgen de los Dolores, cuyo mayordomo declaró al Obispado en 1799, para el ya mencionado impuesto del Real Subsidio unas rentas de 17.773 reales. (5)

 

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De esta época son las capillas y yeserías del camarín de la Virgen, que ante la falta de espacio, se labraron ocupando el vuelo de la antigua callejuela del Perdón; salvando el paso de la calle mediante la construcción de una bóveda sostenida por cuatro pilastrones, que dan al urbanismo de la calle un especial sabor tradicional. De esta misma centuria y conforme al estilo neoclásico imperante era su retablo marmolado en rosa y blanco, en el que se inspira directamente el actual.

En 1.933, se levantó un providencial inventario que nos ha permitido conocer el antiguo ajuar de la Virgen y en el que se dice que tiene:

 

“..Un manto de terciopelo negro con estrellitas de plata para las fiestas y otro de pana sencillo para el camarín y dos vestidos uno de gala y otro sencillo.

Tiene un resplandor de plata, un rosario de azabache, una cadenita de oro con siete perlas, y una cruz de oro con sus topacios, un alfiler de pecho de oro con un topacio grande en el centro y cuatro diamantes grandes dos en el centro y dos en los extremos y muchas puntas de diamantes y un alfiler de plata en forma de espada.

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Año 1.904. Catálogo monumental de la Provincia de Cádiz. Tesoro de la Iglesia de la Encarnación de Grazalema,

 

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Al pie del camarín tiene una imagen del niño Jesús tallada al natural sentado llamado el niño Jesús dormido, vestido con una túnica de terciopelo bordado en oro, y otro de tul también bordado en oro, y otro de seda sencillo, tiene sus potencias de plata.

La virgen tiene un palio de terciopelo negro y galón de oro para el septenario y procesión de la Virgen de los Dolores”. (6)

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Los procesos desamortizadores de 1835 y 1855, provocaron el abandono de las formas tradicionales de financiación de las Hermandades, y la progresiva desconfianza de los devotos a conservar las formas asociativas de las cofradías, como reacción al control que el estado liberal mantenía constantemente sobre ellas para apropiarse de sus recursos.

Esta “informalidad”, y la destrucción de los archivos parroquiales y del Obispado de Málaga, nos impiden conocer la vida de las hermandades grazalemeñas durante el S. XIX; si bien ambas corporaciones ante las adversas circunstancias debieron de fusionarse en una sola, procesionando a sus titulares durante la noche del Jueves Santo casi sin interrupción, hasta el año 1.936, en el que ambas imágenes serán destruidas en el asalto que sufrió la Iglesia de la Encarnación.

Diego Martínez Salas

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Notas.-

 (1) ACM Legajo 519. Fol. 2382-2.309. y Lib. 520. Fol. 2722-2773). No aparece la citada corporación en la relación de tributarias por dicho impuesto en la relación de 1.531 que se conserva en el mismo archivo en su Legajo 31. Pieza 2. Fol. 35.

(2) GUEDE LISARDO. Historia de Málaga III. Episcopologio. Pag. 40.La influencia de los dominicos durante estos años del siglo XVII, debió de ser de importancia pues no sólo salieron de Grazalema varios frailes de la orden, el más conocido Fray Raimundo del Valle, sino que hasta la guerra civil, existió en la Iglesia de la Encarnación:

  • “… un retablo de madera dorado y pintado, muy viejo. En su hornacina sin cristal se encuentra una imagen de vestir de Santo Tomás de Aquino, con un traje completo de seda con los colores de la orden dominica, uno viejo  para el camarín y otro nuevo para sus fiestas. La imagen tiene una custodia de plata en su mano izquierda y una pluma también de plata en su derecha. Debajo de la hornacina del santo hay otra hornacina pequeña con una imagen de mármol de Santo Domingo de Guzmán”. (ACM. Leg. 574)

 

(3) ROMERO DE TORRES. ENRIQUE. Catálogo Monumental de la Provincia de Cádiz. Tomo I. Grazalema. Año 1.907.

(4)ACM. Leg. 574.

(5)ACM legajo 404, pieza 1 folios 190-194, legajo 31 pieza 2 folio 35.

(6)ACM. Leg. 574.

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Publicado el febrero 28, 2015 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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