Diego José Benítez y Chacón

 

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Azulejo del S. XVII que repesenta a Colegiales de la Universidad de Osuna

 

Diego José Benítez y Chacón

(1768-1848)

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 Luis Ruiz Navarro

Diego Martínez Salas

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Diego José Benítez y Chacón, nació en la Plaza Pequeña de Grazalema el 29 de agosto de 1.768, hijo de Marcos Benítez Barea, y de María de los Ángeles Romero Chacón. (1)

Su padre fue Alcalde Ordinario de Grazalema y pertenecía a una de las familias de más abolengo de Grazalema, cuyos miembros hemos podido conocer por los datos que se conservan en el Archivo de la Catedral de Málaga.

En efecto, el 16 de Enero de 1.796, el Obispo de Málaga, D. Manuel Ferrer y Figueredo cumpliendo lo ordenado por S.M. el Rey Carlos IV en Real Cédula expedida en San Lorenzo el Real el 26 del mes de Diciembre anterior, despacha rogatorio al Sr. Cura Párroco de Grazalema para que: 

ante Notario o Escribano que de fe, haga parecer ante sí a las personas que entendiere sabrán mejor de el Linage y Ascendiente del D. Diego Venitez Chacón, . (2)

Ante el Notario de Grazalema, Sr. de Castañeda y del Presbítero D. Bartolomé Díaz, se inicia el 18 de Enero del mismo año, expediente de “Pruebas de Genealogía y limpieza de Sangre del Dr. D. Diego José Benítez Chacón” y por las declaraciones juradas de los testigos  sabemos de los ilustres grazalemeños que le antecedieron:

Desciende  por línea paterna  y materna de “los catorce caballeros que vinieron a poblar en la Reconquista”

De D. Andrés de Vera y Moscoso Gago Lobato, Capitán en los Tercios de Flandes en 1645 y Virrey Gobernador de Venezuela de 1656 a 1658.  Nuestros mayores recordaban su enterramiento y lápida en la Ermita del Calvario.

De D. Rodrigo Romero, alcaide del Castillo de Jimena,

 De D. Fernando Malpica, coronel de los ejércitos y  sobrino del Obispo de Puebla de los Ángeles (Méjico).

 

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Casa natal de Diego José Benitez

 

Tras los primeros años de su infancia en los que cursó las primeras letras, en la Cátedra de Gramática, que existió durante estos años en Grazalema, y que se sostenía con varios censos testamentarios, y con la contribución de las cuatro villas; ingresó en el Colegio dominico de Santo Tomás de Aquino, germen de lo que hoy es la moderna Universidad de Sevilla.

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Universidad de Osuna

Poco tiempo después, abandona este colegio para pasar a la Universidad Pontificia de Osuna, donde ingresa  en el  Colegio de la Purísima Concepción, destinado a veinte colegiales (seis teólogos, seis canonistas, cuatro legistas y cuatro médicos) que por su condición y capacidad estaban llamados a ocupar, como el resto de los colegiales de las distintas universidades, las más altas dignidades de la Iglesia y de la Administración.

En la planta alta del espléndido edificio renacentista de esta universidad, vivió nuestro colegial, mientras en la planta baja se impartían las clases de las quince cátedras mayores y ocho menores, agrupadas en torno a las facultades de Teología, Derecho, Medicina y la de Artes que era  preparatoria a la de Medicina y Teología, y que incluía la cátedra de matemáticas.

Van pasando los años y nuestro colegial, obtiene con brillantez el Bachiller en Filosofía el 1 de julio de 1.784, y el Bachiller en Teología el 16 de noviembre de 1.787.

La Universidad de Osuna como las restantes del Reino, no sólo era un lugar dedicado al estudio y el saber sino que era también el marco donde los estudiantes, en especial los llamados capigorrones y sopistas, antepasados de nuestros tunos, disfrutaban de tabernas, juegos y entretenimientos que frecuentemente desembocaban en revueltas callejeras, y desórdenes, provocadas por la desordenada afición de estos al vino y las pendencias.

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El manteo y la beca celeste propios de los Colegios como el de Osuna se conservaron y fueron obligatorios en algunos colegios hasta los años cincuenta del S.XX. En la foto, Miguel Martínez Cómitre, grazalemeño de adopción, con el manteo y beca del Real Colegio de San Bartolomé y Santiago.de Granada, idéntico al se Osuna.

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Este ambiente, juvenil y desenfadado en torno al vino de las tabernas a las que acudían los estudiantes en Osuna, lo reflejó Diego José Benítez Chacón en unos versos que hemos encontrado en la Biblioteca Nacional, y que mas tarde popularizaron aquellos sopistas. y que transcribimos parcialmente:

(…) A componer versos,

hablar bien en prosa,

y hasta qualquier cosa,

me podrán ganar.

 

Pero yo en diversos

Cafees desafiado,

saqué al mas pintado,

a esto de empinar.

 

Bevamos, bebamos,

el suave licor,

cantando beodos,

a Vaco en Honor.

 

Y si por desgracia,

me diere la suerte,

antes de la muerte,

un lecho nupcial.

 

Pediré por gracia,

me preste el destino,

colchones de vino

para pernoctar.

 

Bevamos, bebamos,

el suave licor,

cantando beodos,

a Vaco en Honor.

 

Si la parca llega,

ya tengo dispuesto,

que dentro de un cesto,

me quiero enterrar.

 

En una bodega,

al pie de una cuva,

con un trozo de uva,

en el paladar.

 

Bajo la canilla,

ha de estar mi rostro,

por si cae del mosto,

algo que chupar.

 

Y allí a la orilla

revienta una tina,

humana sardina,

me echaré a nadar.

 

Bevamos, bebamos,

el suave licor,

cantando beodos,

a Vaco en Honor.

 

Perdonar, casadas,

viudas y doncellas.

Solo las botellas,

son dignas de amor.

 

Esposa adorada.

Conti de esta suerte,

burlando la muerte,

pienso eternizar.

 

Bevamos, bebamos,

el suave licor,

cantando beodos,

a Vaco en Honor. (3)

 

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Los estudiantes no colegiales (manteistas) no llevaban beca. Todos los estudiantes seglares debían llevar gorro francés y los clérigos birrete.

 

Sin embargo, estas distracciones estudiantiles propias de las hormonas de la juventud, no impidieron que nuestro colegial, finalizase sus estudios brillantemente, ordenándose sacerdote, para posteriormente licenciarse y doctorarse en Teología el 28 de enero de 1.790, continuando sus estudios para graduarse de Bachiller en Derecho el 18 de mayo de 1.790, obteniendo finalmente la licenciatura y el doctorado en Derecho el 19 de febrero de 1.792.

Con este extraordinario currículo, y con una creciente reputación como orador, es nombrado Catedrático y Rector de la Universidad, con tan solo 28 años, cuando esta institución académica y la ciudad de Osuna se encuentran en el cenit de su esplendor. (4)

 

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Pinturas de la Universidad de Osuna

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Ejercía el rectorado nuestro paisano, cuando en 1794 se convocaron oposiciones a la plaza de Canónigo Magistral de la Catedral de Málaga.

El Magistral era y sigue siendo, el canónigo que tenía encomendada la predicación en las Catedrales. Se ha dicho con razón, que el Siglo XVIII, es el siglo de los predicadores y de las devociones populares. La sociedad española de esta época, profundamente religiosa, y carente de otras formas de “entretenimiento”, vivía con sumo interés las procesiones, las novenas y principalmente los sermones de los predicadores mas afamados, que incluso se imprimían para facilitar su lectura y oración y eran objeto de tertulia, discusión y hasta de enfrentamiento no solo verbal, sino incluso físico entre los partidarios de unos y otros; lo que prueba que esa españolísima tradición bipolar de enfrentarnos entre partidarios de Belmonte y El Gallo, es intrínsecamente nacional y atávica.

Ya perteneciesen los predicadores al clero regular o secular, eran constantemente requeridos para sermonear las fiestas de instituciones e iglesias de toda la Diócesis y si el orador era de valía, su fama les llevaba a predicar en las diócesis limítrofes. Al prestigio del oficio de magistral, se unía que la citada canonjía llevaba asociada unas pingües rentas; superiores incluso a la dignidad de rector de una universidad como la de Osuna; por lo que no puede extrañarnos que a las citadas oposiciones acudiesen los teólogos y predicadores mas afamados de Andalucía, y entre ellos nuestro paisano.

Las oposiciones fueron un auténtico acontecimiento en Málaga. A la lectura pública en la Catedral de los complejos ejercicios de los quince opositores que se presentaron, y que se prolongó durante varios meses, acudía un numeroso público tanto de la ciudad como estudiantes de diversas universidades que llenaron las calles con el colorido de sus becas y bonetes. Este público se reunía tras los ejercicios en los mentideros de la ciudad para comentar los exámenes, alabando o censurando los ejercicios, la brillantez de la elocuencia del candidato, o el fino latín del opositor. Se formaban partidos a favor de tal o cual candidato y circulaban versos o pasquines críticos y mordaces contra otros, algunos de los cuales se conservan en la Biblioteca Nacional.

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Puerta de las Cadenas de la Catedral de Málaga

 

Aunque según las crónicas:   “…hubo un lucidísimo concurso de opositores y sobre todos, destacó el Dr. Benítez, haciendo el venerable Prelado y Cabildo justicia a sus extraordinarios talentos…”; lo cierto fue que hubo intereses de varios notables, en que uno de los opositores apellidado “ de la Madrid”, conocido como el “Bolonio”, por proceder de esa prestigiosa universidad italiana, fuese preconizado para la citada magistralía.

A tal extremo parece que llegó dicho padrinazgo, que para superar la mejor preparación del Rector de Osuna, se llegó a sustituir el texto de uno de los ejercicios escritos del Bolonio, que habría sido rehecho, según algún panfleto por el Lector del Convento de la Merced.

Este “cambiazo”, causó tal escándalo, que circuló por la ciudad  un “suelto” manuscrito que hemos encontrado en la Biblioteca Nacional, y que nos describe el clima existente en la ciudad durante las oposiciones.

“Como nada sucede que no se sepa tarde o temprano, ha llegado a nuestra noticia una Crítica que se ha hecho en la anteportería de la Merced, por el Sacristán, Portero y por un criado de dicho Convento, del que se formó este diálogo.

 

Se advierte que al Bolonio, le apellidan “La Madrid”

 

Sacristán.- ¿Que es eso mi Padre Juan

No va a oír hoy el  sermón?

 

Padre Portero.- Que sermón, ni que alcaparras.

Si estos hechos sea por Dios!

desde que amanece el día,

hasta que se pone el sol,

No sosiego ni un instante.

Ya con la Misa Mayor.

Las vísperas, la vía sacra,

el correo, el gobernador.

Llaman a este, a aquel padre.

El cuidado del Señor.

Despedir a los que vienen

a ver al opositor,

El refertorio, la celda,

El padre comendador,

Y otras cincuentamil cosas,

que afligen mi corazón.

 

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Antiguo Convento de la Merced de Málaga, donde pretendidamente tuvo lugar el dialogo.

Sacristán.- ¿Y por eso no va Vuesa merced?

Haga Vm. Lo que hago yo.

 

Padre Portero.- Si fuera yo como Vm.

Estaría en el Rosellón,

y habría dado mil pruebas,

de mi espíritu y valor.

Pero soi un pobre viejo,

y Dios sabe lo mayor.

 

Sacristán.- Mientras Vm,  estuvo en Guardias,

no fue a alguna expedición?

 

P.Portero.- En la última que estuve,

recibí una contusión

en un muslo, y el caballo

a mis pies muerto quedó,

pasado de parte a parte,

por una bala de cañón

 

Sacristán.- Y estaba Vd, de oficial,

de Sargento o de tambor?

 

Sale el tío Molina.-

 

Tío Molina.- Caballeros que se hace?

 

Sacristan.- En santa conversación.

 

T. Molina.- Se murmura del Bolonio?

 

Sacristán.- Al presente no. Señor.

 

T. Molina.- Pues yo voy ahora mismo

hacia la Iglesia Mayor.

A oir al Doctor Benítez

que es otro toro rabón.

 

Sacristán.-  Como que le dan mas fama,

que tuvo el Cid Campeador.

 

T. Molina.- Donde quiera que uno va,

ya hablan de su lección.

Que dicen. ¡Dijo de Cosas!

Que elocuencia. ¡Tan atroz!

Que de temas. ¡De escrituras!

Que pruebas. ¡Que erudición!

Que afluencia!.!Que saber!

Todo fue una admiración

y añaden que éste al Bolonio,

tres capuces le plantó,

 

Cáspita! ¡Que pajarraco!

¡El Demonio del Dr.!

Ha asombrado a todo el pueblo.

 

Sacristán.- Mas es la ponderación,

que lo que en sustancia fue

Por ventura Vuecencia lo oyó?

 

P.Portero.-Pero no fue Vd conmigo?

Cuando La Madrid leyó?

 

Sacristán.- Pero entonces fue acaso?

Yo estuve con atención

Mirando de hito en hito,

desde el punto que empezó,

hasta la última palabra.

Por señas que la lección

la dio todita en pie.

 

T. Molina.- Y ha dicho el padre lector

al Fiscal a mi presencia,

que su merced la escribió.

Y con latín más hermoso,

que no lo tiene Cicerón:

 

Un pequeño defectillo,

me dixo que le notó

sobre el pecado original.

Del que únicamente habló,

sin tocar una palabra,

que tocase la question.

Mas que hizo una defensa

mexor que un Procurador

Esto fue lo que yo oí.

Luego que el Señor Provisor

tocó la campanilla

puso en silencia al Bolonio

y al instante se sentó.

Luego volvió a tocarla

y entonces  se levantó,

un Señor Clérigo gordo

que uno allí lo nombró,

y dijo que era Jacobino

o Gallego de nación.

 

P.Portero.- Ese era el Sr. Roda.

Por cierto que me gustó

su modestia, y se conoce

que es sujeto de explendor.

Manifiesta ser formal.

De mucha moderación.

Sin vanidad, sin orgullo.

Sin hace ostentación

de su empleo, ni de su condición.

Y lo que más me agradó,

Fue que para magistral,

tiene representación.

 

Sacristán.-  Así que habló media hora,

y el Bolonio, calló.

Y nuestro amigo Benítez

al punto lo relevó.

Sonó otra vez la campana,

y el de Osuna comenzó

a decir unos enigmas,

que La Madrid no entendió.

 

Yo no lo entendí tampoco,

pero ví que se inmutó,

porque  le decía que si,

y ya él le decía que no.

Ya se ponía colorado,

que daba una distinción.

Ya se quitaba el bonete,

ya se limpiaba el sudor,

Mas Benítez, un erre que erre,

Cien veces le repitió.

 

La campana fue finalmente

quien dio la solución.

Esto en dos palabras fue,

todo lo que allí pasó.

 

Con que eso de los capones

no es mas que ponderación.

Lo que miente el populacho!

Vaya que eso es un horror!

 

T. Molina.-  Todos a una voz lo dicen,

ignoro si es cierto o no,

 

P.Portero.- El vulgo da sus elogios,

las más veces sin razón,

 

Sacristán.- ¿Pero Vuecencia que entiende de eso.

Si es tan lego como yo?

 

P. Portero.- Yo no niego que Benítez,

es un famoso orador.

Ni que en otras muchas ciencias

sabe bien su obligación.

 

Sacristán.- Con que lo traían prebendado?

 

P. Portero.- Eso es ya otra questión.

No vasta la suficiencia,

para que un opositor

se lleve una canongía.

 

Hai que hacer comparación.

Del merito y la conducta.

De la buena condición.

Del linaje y la crianza.

Si será empleo de Honor.

Si tiene en la corte brazos.

De personas de valor.

Y de otras miles de cosas.

que callarlas es mejor.

 

Sacristán.-  Pues yo digo que Benítez,

No logra su pretensión.

Porque he oído decir a cierto,

que no trae recomendación,

de Duque, Conde o Marqués,

Ministro o Embajador.

 

T. Molina.- Este es un hombre perdido.

¡Que lastima, que dolor!

¿Con que viene sin empeño?

Ahora si que digo yo,

lo que dice aquel refrán,

que fortuna te de Dios.

 

Portero.- Sin duda alguna el Bolonio

ganará en esta ocasión.

 

T. Molina. Jesús ¡Y que disparate!

Esta si es conversación.

¿No ven vuestras mercedes que se ha ido huyendo

a Jaén con el lector?

 

P.Portero.-No señor ha ido a oponerse…

 

T. Molina.-… A un buen plato de jamón.

 

El vio el pleito malparado,

Y como alguien

le descubriesen en algún papelón

y  le hiciesen saber al pueblo

como sacó la lección.

Quien le dio los argumentos,

y el origen del sermón.

 

P.Portero.- Todo esto nada importa,

como tenga protección

 

T. Molina. Pues, no tiene al Arcediano?

 

P.Portero.- Y al padre Comendador.

 

Sacristán.-  También tiene a Montemar,

Rando y al Governador.

 

T. Molina.-  Pues entonces es un tonto.

si se va a otra oposición.

 

Sacristán.- Ese será Magistral.

 

T. Molina.- Y Arzobispo de Tolón.

Si no lo hacen Papa

del Imperio del Mogol.

 

Sacristán.-  Para Vuestra Mercede será el probecho

el día de la elección.

Tomará muchas propinas.

La que menos de a doblón.

Mamará como un cachorro.

Y a la perdiz y al pichón.

Y se hechará lindos tragos

de vino moscardón.

 

T. Molina.- Mas lucido me pondré

que un borrico garañón

 

Sacristán.- ¿Y le darán algo al page?

 

T. Molina.- A ese lo harán Provisor.

 

Por último yo me voi

Que ya es hora que el sermón

vaya a empezarse.

 

Sacristán.- Cuidado

Lo oiga Vuestra Merced con atención,

para decirnos después

las partes de la oración.

 

T. Molina.- Eso queda de mi cargo.

 

Sacristán.-  Pues vayase Vuesa Merced con Dios.

Y yo también ya me alargo

A cumplir mi obligación.

En volviendo el tio Molina,

quede Vuestra Merced darme una voz.

 

Sacristán.- Ya le llamaré yo si acaso,

para hablar hai proporción. (5)

 

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Han pasado más de doscientos años, y poco ha cambiado una sociedad, aún secuestrada por el clientelismo, en el que contratos, puestos de funcionarios y cátedras universitarias son objeto de intercambio, como si de cromos se tratase.

Sin embargo, contra toda lógica humana, triunfó el Rector de Osuna, que probablemente fue quien escribió e hizo circular los versos que hemos transcrito; utilizando su ingenio, como único recurso para defenderse, frente al poderoso patronazgo de que gozaba su oponente.

Los poemas que se han conservado y otros que realizaron varios espectadores de los ejercicios, revelan que se generó una corriente popular en su favor que debió de influir definitivamente en el Obispo y en el Tribunal, que finalmente se decidió por el mejor.

A ello contribuyó igualmente el mas afamado predicador del siglo, el  Padre Franciscano Fray Diego José de Cádiz, (que posteriormente fue beatificado) y que  habiendo pasado su infancia en Grazalema, donde tambien estudió Gramática , conocía a la perfección a Diego José Benítez Chacón, por ser ambos de familias notables, profundizó su relación con nuestro colegial durante las frecuentes visitas del futuro Beato a Osuna. Con este conocimiento, el de Cádiz escribió una simple pero categórica nota al Ilmo. Obispo Ferrer y Figueredo, con quien  le unía una gran amistad, y confianza y que decía:

 “Va a hacer oposición el Dr. Benítez, Colegial mayor y Rector de la Universidad de Osuna, de su ciencia el dirá, de sus virtudes respondo yo”       

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Ya como Canónigo Magistral, confirmó su fama de orador, hasta el extremo de que varios de sus sermones se llevaron a la Corte conservándose impresos en la Biblioteca Real. El texto de todos los sermones que hemos localizado, puedes descargarlo , a través de los siguientes enlaces a nuestra Biblioteca Virtual ” Raices de Grazalema”:

“Oración que en la Solemne Fiesta celebrada el día 5 de junio de 1.796 por la Congregación del Oratorio de esta ciudad a su glorioso padre y fundador San Felipe Neri dixo el Dr. don Joseph Benítez Chacón, Canónigo Magistral de la Santa Iglesia Catedral”.

https://www.dropbox.com/s/jjs072x0nphaqc4/cacnonigo%20chacon.pdf

 

 “Oración Fúnebre que en las solemnes exequias, celebradas por sus familiares a la gloriosa memoria del Ilustrísimo Señor don Manuel Ferrer y Figueredo Arzobispo, Obispo de Málaga en la Iglesia de las Religiosas Agustinas el día 20 de agosto de 1.799, dixo el Doctor don Joseph Benítez Chacón. Canónigo Magistral”. 

https://www.dropbox.com/s/wto387apel74ct1/CHACON%20EXEQUIAS%20OBISPO.pdf

 

 “Sermón sobre el Evangelio de la Dominica de la Septuagésima predicado en la Santa Iglesia Catedral de Málaga  por el Señor Don Diego Benítez Chacón, Canónigo Magistral de la misma”.

https://www.dropbox.com/s/cfn1hmss2g6t2z3/chacon%20septuagesima.pdf

 

Todos estos sermones, demuestran la profundidad de sus conocimientos teológicos, así como el dominio de la oratoria y el lenguaje, lejos de la pesadez y de las exageraciones gongorinas y barrocas de muchos de los predicadores de la época. De estos sermones destaca por su interés histórico el “Sermón que en la solemne fiesta de acción de gracias, celebrada en la Santa Iglesia Catedral de Málaga, con asistencia del Ilmo. Ayuntamiento, de la Junta de Sanidad, y cuerpos militares de su guarnición, el día 30 de noviembre de 1.804 por la extinción del contagio predicó el Dr. Don Diego Josef Benítez y Chacón, Canónigo Magistral de la misma, Juez Apostólico de Cruzada y vocal de la expresada Junta de Sanidad”

https://www.dropbox.com/s/xxhk42u50eovqdg/CHACON-SERMON%20CONTAGIO.pdf

 

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Como su nombre indica el Sermón, se predicó cuando finalizó la gran epidemia de fiebre amarilla que asoló Málaga acabando con la vida de más de 14.000 personas, y es un documento de extraordinaria importancia para conocer su origen, los métodos de tratamiento que se utilizaron, y el desarrollo de esta apocalíptica epidemia, que dejó reducida  casi a la mitad la población de la ciudad.

También nos demuestra el carácter del canónigo grazalemeño, que a diferencia de otras personas de importancia y responsabilidad, que huyeron de la ciudad, permaneció cumpliendo sus obligaciones, como miembro de la Junta de Sanidad,  a pesar de los enormes riesgos de contagio que llevaron a la tumba a numerosos médicos y religiosos que se desvivieron en auxilio de los enfermos.

Cuatro años más tarde de esta tragedia, se produce la represión del levantamiento popular del 2 de mayo de 1.808, y tras esta la invasión francesa de Andalucía, frente a la que Málaga, Granada y Sevilla se organizan en una defensa que culminará con la victoria de la Batalla de Bailén.

A los preparativos de esta campaña, cooperaron con entusiasmo Benítez y la mayor parte del Cabildo Catedralicio, sufragando parte de los gastos de las tropas que se formaron en Málaga, así como los uniformes y monturas de los seminaristas que se alistaron y combatieron integrados en el Regimiento de Caballería de Montesa, con guarnición en la ciudad.

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Uniforme del Regimiento de Caballería de Montesa con guarnición en Málaga en 1808, donde combatieron integrados muchos seminaristas malagueños, y a cuyo sostenimiento contribuyó Diego Benítez Chacón.

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Tras la victoria, el propio Diego Benítez Chacón predicará las solemnes exequias por los caídos en la batalla, a los que el Cabildo levantó un egregio túmulo en la Catedral, y en 1809 “El 30 de Mayo se acordó celebrar la fiesta de San Fernando en recuerdo de que en igual día del año anterior Málaga se levantó contra las tropas de Napoleón. Hubo fiestas públicas, salvas, repiques é iluminaciones. En la Catedral el Magistral D. Diego José Benítez predicó excelentemente un sermón patriótico”. 

El patriotismo de Benítez Chacón, no escapó a la atención de los franceses cuando en 1.810 ocuparon Málaga,  pues le impusieron como castigo una contribución personal de 50.000 reales que hubo de pagar para evitar la cárcel y las amenazas de su ejecución. (6)

Tras el abono de su importe, se pierde el rastro del canónigo grazalemeño, que para evitar los juramentos de fidelidad al Rey intruso que hubieron de prestar todas las autoridades civiles y eclesiásticas, desaparece marchando seguramente a nuestra serranía.

Su fidelidad a la causa de la patria, fue premiada tras la Guerra de la Independencia, siendo nombrado Arcediano de Ronda, que era una de las cuatro grandes Dignidades de la Catedral de Málaga. Cargo que junto a grandes rentas, implicaba competencias jurisdiccionales y derecho de visita sobre las parroquias de Ronda y toda  su comarca.

En este cargo permanece cuando, triunfa el pronunciamiento del General Riego en 1.820, y que da paso a una Junta Revolucionaria que se enfrenta abiertamente con el Obispo de Málaga, Alonso Cañedo Vigil, al que acusan de absolutista, y antiliberal al resistirse a jurar la Constitución de 1.812, y posteriormente a cumplir un Decreto del nuevo gobierno que mandaba a:

“..todos los curas párrocos de la Monarquía o a quien hiciere sus veces, expliquen a los feligreses  en los domingos y días festivos la Constitución política de la Nación, como parte de las obligaciones”.

Las autoridades viendo la hostilidad que mostraba la jerarquía eclesiástica española al nuevo régimen político, optaron como advertencia al alto clero, por desterrar a los obispos más beligerantes con los liberales, medida que afectó al Obispo de Málaga y a otros miembros destacados del clero.

Desde un principio los liberales malagueños se enfrentaron abiertamente no solo con el obispo, sino también con el Cabildo Catedralicio, remitiendo un escrito al “Diario Constitucional de Barcelona”, en el que se les acusó falsamente de promover y financiar un conato contrarrevolucionario que finalmente se produjo en Málaga a 17 de marzo de 1.820

A pesar de negar este extremo el Cabildo, la Junta Revolucionaria inició una profunda persecución frente a  Diego José Benítez Chacón y otros tres canónigos que serán expulsados y desterrados de Málaga, junto a otros sacerdotes y frailes, (7).Esta medida provocó un enfado generalizado del pueblo malagueño, que sumamente religioso, no olvidaba los desvelos de Chacón durante la epidemia y la guerra, lo que motivó que el gobierno anulase la proscripción, si bien coaccionó a los proscritos  para que no regresasen a la ciudad para evitar fuesen objeto de violencia y asesinato.

Tras el fin del trienio liberal y libre ya de toda amenaza, regresa don Diego a Málaga, siendo nombrado el 9 de diciembre de 1823, Rector del Seminario Diocesano, que a dicha fecha se encontraba en una situación lamentable.

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Edificio donde se ubicó el Seminario, obra de Martín de Aldehuela.

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Al frente de esta institución, impulsó una profunda reforma para lo cual ya alentó anteriormente a su Obispo a comprar una de las mas preciosas y amplias casas de la capital, contigua a la del obispado. Eligió como profesores a los sacerdotes más cultos de la diócesis, logrando que se reincorporase el Seminario a la Universidad de Granada, con categoría de Colegio Mayor.

Como consecuencia de sus reformas, los seminaristas no solo se graduaban con el título de bachiller en Teología, sino que podían optar a obtener desde el mismo instituto, los títulos de licenciado y doctor.

La connivencia del Dr. Benítez con el Obispado fue tal que consiguieron para el seminario todo tipo de recursos y becas, redactando para su gobierno unas constituciones y reglamentos que aún admiran por su erudición y prudencia (8)

No es de extrañar que se conserven numerosísimas felicitaciones que realizaron al canónigo grazalemeño, los sucesivos Obispos que ocuparon la Silla Malacitana, admirados por las profundas reformas que efectuó en la enseñanza, siendo innumerables los elogios que hacen del Dr. Benítez, tanto por su capacidad de trabajo y organización, como por su calidad humana y celo religioso.

 Además de tan indiscutibles prendas, sobresalía por su humildad:

“…era celosísimo en el cumplimiento de todos los oficios del Seminario, no teniendo ninguno por bajo y humilde…” 

“… las  bellas cualidades que adornaron su alma le harán siempre acreedor a la estimación pública y perpetuidad de su memoria en el Seminario de Málaga…”

Estas son frases de los Obispos malacitanos que confirman la excepcionalidad de Benítez, en quien confiaron su representación.

Los convulsos días que vivió nuestro país en 1.835 motivados por  la guerra civil carlista, se vieron reflejados en Málaga con asonadas y tumultos populares. Blanco de estas conmociones eran los eclesiásticos, sobre todos los que como Chacón fueron tachados de absolutistas durante el Trienio Liberal (1.820-1.823). Así que el 6 de abril de dicho año, nuestro D. Diego Benítez, siendo aún Rector del Seminario,  tuvo por prudente retirarse a Grazalema, su pueblo natal, donde seguían residiendo sus hermanos y familia:

  “…con el objeto de evitar cualquier disgusto personal y reparar al mismo tiempo su salud quebrantada, habiendo hecho abstracción total de su vida pública y conseguido del Superior Gobierno la jubilación debida a los 40 años que llevaba de residencia en la Iglesia Catedral de Málaga”.

La decisión fue de lo mas prudente pues meses después, Málaga fue escenario de un movimiento revolucionario en el que tras el asesinato del Gobernador Militar, General Sant Just, se linchó al Gobernador Civil Conde de Donadio y se sucedieron las detenciones, las depuraciones e incluso el fusilamiento de varias personas acusadas de carlistas.

 

68

Plaza Pequeña de Grazalema, lugar donde tuvo casa y refugio Diego José Benitez Chacón y donde pasó los últimos años de su vida.

 

Los trece últimos años de su vida los pasó en la tranquilidad de Grazalema, falleciendo el 31 de Agosto de 1848, en su casa de la Plaza Pequeña de nuestro pueblo, donde residía con su familia. Descansan sus restos mortales en un humilde enterramiento delante del Santísimo y de la capilla de nuestra Señora de la Encarnación.

 

Benitez Chacon.

Foto de Miguel Angel Ruiz Moscoso

 

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Notas.-

(1)Archivo Catedral de Málaga (ACM) Legajo 41. Diego José Benítez Chacón fue hijo de don Marcos Benítez Barea nacido el 27/1/1736 y de María Josefa de los Ángeles Romero Chacón 8/3/1743. Ambos contrajeron matrimonio en Grazalema el 2/9/1761. Sus abuelos paternos fueron Diego Benítez Barea y María Benítez de la Mota, que matrimoniaron el 27/8/1731. Sus abuelos maternos fueron María Fernández Barea Chacón y María Ruiz Zarzuela casados en  8/3/1743.

(2) Ibidem. ”Desciende por ambas líneas de las mas principales y primeras familias de esta villa en los cuales ha habido sujetos condecorados con los empleos de republica y dignidad eclesiástica, que es en cuanto pueden condecorarse una fama en un pueblo donde no  habiendo la mitad de oficios no hay otro modo donde acreditar la distinción o nobleza de una familia. Es así mismo de una vida ejemplar e irreprochable y de una ventajosa y conocida utilidad a la Iglesia por su singular talento y notoria instrucción y literatura (Bautista Díaz u Álamo 1796)

(3)Biblioteca Nacional. Poesías referentes a las Oposiciones a la Doctoral de la Catedral de Málaga. En 1787.

(4)La Universidad, prácticamente desaparece con la guerra de la independencia, languideciendo posteriormente hasta disolverse e integrarse junto con la de Baeza en la Universidad de Sevilla el año 1828, cuando solo era sombra de lo que fue en tiempos de nuestro colegial.

(5) Biblioteca Nacional. Poesías referentes a las Oposiciones a la Doctoral de la Catedral de Málaga. En 1787.

(6) ACM. Legajo 231.- Bienes entregados para la guerra contra los franceses. Legajo 242. 23. 1.813. Estado de las Iglesias como consecuencia de la entrada de los Franceses. Legajo 705.2  Noticias sobre el funeral celebrado por los caídos en la Batalla de Bailen 1809.

(7) CONEJERO LOPEZ MARIA LUISA. El Clero de Málaga en el Trienio Liberal.

(8) GUEDE FERNANDEZ LISARDO. Historia de Málaga III. Episcopologio. Pag. 57

(9) NADAL SANCHEZ ANTONIO. Carlismo y Liberalismo. Los movimientos revolucionarios de 1835 y 1836 en Málaga.

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Publicado el mayo 3, 2014 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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